Nuestra historia

En el corazón de la provincia de los lagos, Imbabura, se encuentra Hostería Hacienda Pinsaqui, lugar donde el tiempo parece no haber transcurrido, su historia empezó hace tres siglos en medio de amplios jardines y una casa de gruesas paredes de adobe.

 

Pedro Freile Guarderas cuenta: “Todo comienza con la compra de la propiedad que la realiza el papá de mi bisabuelo, Modesto Larrea Donoso”, quien además fue heredero del Marquesado de San José, título nobiliario otorgado a su abuelo Manuel Larrea y Jijón en el año de 1815 por parte del Rey Fernando VII, y que tras su muerte heredó Pinsaqui a su hijo José Modesto Larrea Jijón, un hombre que se convirtió en parte aristocracia de la época y logró influenciar en la vida social y política con su visión secular, amplia y tolerante, como se relata en el libro que lleva su nombre y habla de su vida y legado.

 

Modesto Larrea Jijón obtuvo su Bachillerato en Humanidades en el Colegio San Gabriel y un titulo de Economista en la Universidad de Soborna de Paris, destacándose además como alumno de distinguido de la Facultad de Derecho Internacional; el haber incursionado en la política desde temprana edad lo llevo a desempeñarse como presidente del Concejo de Quito, Ministro de Relaciones Exteriores y a figurar como Ministro Plenipotenciario en Chile, Senador y Diputado.

 

“Por los caminos del Imbabura,
Por nuestra Ibarra, por Chorlavi,
Por Cotacachi, por Pinsaqui.”

 

Es una de las estrofas de la canción “Reina y Señora”, un pasacalle compuesto por Leonardo Paez Maldonado, en la cual se menciona a la hacienda entre iconos representativos de la zona, dejando implícita la relevancia que ha llegado a tener a través de la historia.

 

Desde 1887 son siete generaciones de Freiles Larrea quienes han mantenido y conservado este lugar como un espacio destinado a la recolección de su historia y cultural para todo el sector, debido a la gran cantidad de eventos que han ocurrido dentro de la propiedad, siendo el más significativo es el Tratado de Pinsaqui, suscrito en la presidencia de Gabriel Garcia Moreno, tratado en el cual se logra la paz definitiva con el hermano país de Colombia, convirtiéndose de esa manera en un logro diplomático gracias a las buenas gestiones del presidente de la época. El párrafo final del Acta de Canje dice: “En fe de lo actual, nosotros Plenipotenciarios de la Republica del Ecuador y de los Estados Unidos de Colombia lo firmamos y sellamos en la hacienda Pinsaqui a treinta de diciembre de mis ocho cientos sesenta y tres”.

 

Esta hacienda funciono como un punto de suma importancia para viajeros entre Ecuador y Colombia, por lo cual albergo a Simón Bolívar quien uso este espacio para preparar la batalla de Ibarra , enfrentamiento ocurrido el 17 de julio de 1823 entre tropas independentistas lideradas por “El Libertador” y tropas realistas lideradas por Agustín Agualongo en las riveras del Río Taguando.

 

Pinsaqui proviene del nombre propio del cacique que administraba estas tierras, además su significado en Kichwa es “la casa junto al rio”, en sus inicios fue un obraje, el más grande de la zona en ese entonces ya que albergo a casi 1000 trabajadores indígenas creando productos para exportar a Estados Unidos. En el terremoto suscitado en Ibarra el 16 de agosto de 1868 gran parte de la construcción fu destruida y lo que ahora se puede ver es producto de una reconstrucción llevada a cabo a lo largo de diez años posteriores.

 

Actualmente, Pinsaqui ha logrado posicionarse entre las Hosterías Haciendas más exclusivas del país recibiendo a turistas de todo el mundo quienes quedan maravillados con su arquitectura colonial y los enseres europeos herencia de cada generación que las paredes de esta casa han albergado, los cuales han sido protegidos por los propietarios que a lo largo de estos 300 años han tenido como objetivo principal el mantener las áreas con sus elementos originales, Pedro Freile Larrea y su hijo Pedro Freile Guarderas, fueron los artífices y mentalizadores del re acondicionamiento de la hacienda y su transformación en una hostería hace 22 años, proyecto que pretende estar abierto al mundo con toda su riqueza patrimonial.

 

Su ubicación es estratégica para el turista, está a 90 minutos de la capital del Ecuador, Quito, en la parroquia Illuman del cantón Otavalo en las generosas faldas del volcán Imbabura, ciudad conocida por ser una parada infaltable en el recorrido de la serranía del país por la gran cantidad de artesanías, tejidos y obras que se ofrecen en el lugar, además de encontrarse a 15 minutos de distancia de San Antonio, cuna de artesanos, escultores de madera y restauradores cuya fama ya ha se ha esparcido dentro y fuera del país, Atuntaqui a 10 minutos cuya característica es la gran cantidad y variedad de textiles y maquilas de ropa que ofrece, Cotacachi con sus productos realizados en autentico cuero, Ibarra 30 minutos de distancia, una ciudad cosmopolita que tiene mucho que ofrecer y no podemos dejar de lado a la laguna de Cuicocha, el lago San Pablo, la laguna de Mojanda y la cascada de Peguche, lugares que constituyen parte importante en el desarrollo y crecimiento de la industria del turismo en el norte del país.

 

Los servicios que ofrece son: 30 acogedoras suites que cuentan con camas antiguas, chimenea, obras de arte y fotografías antiguas que relatan pequeñas historias y vivencias dentro de la hacienda, lámparas Venecianas de cristal de Murano, candelabros y mobiliario de época, restaurante para 120 personas con sillas antiguas cubiertas de cuero con el sello y mesas armadas y distribuidas con elegancia, diversos salones para la lectura o entretenimiento ubicados estratégicamente para observar los jardines y el pequeño algo que hay en ellos y un bar hípico en el cual se ofrecen los cocteles de bienvenida y la historia de Pinsaqui es contada en varios idiomas a los visitantes que están ansiosos por conocer la, en este lugar se exhiben los premios alcanzados tres generaciones de la familia en concursos de salto de caballos y varias fotos de tus antecesores generando un ambiente mucho mas intimo, propicio para escuchar música folclórica en vivo y disfrutarla con un auténtico canelazo, una de las anécdotas más significativas de este lugar es el ingreso de Pedro Freile Larrea con su caballo al bar, debido a su gran fanatismo por estos animales.

 

Caminar dentro de sus jardines rodeados de azulinas, pisos empedrados e imaginar todas las historias que han ocurrido desde 1790 y a todas las personas que han tenido la oportunidad de disfrutar de la experiencia de conocer un lugar lleno de tanta historia y belleza genera una sensación única, llena de encanto a todo visitante que llega a sus puertas, siempre abiertas.

 

Actualmente, se encuentra en proceso de mantenimiento y adecuación, para lo cual sea destinado una cantidad significativa de dinero, puesto que conservar la arquitectura original requiere de un arduo trabajo, la distribución de los espacios se ha mantenido como la original, al igual que el mobiliario el cual se encuentra en restauración por los detalles en madera encerada que poseen y los tapices europeos.

 

  • Panamericana norte km 5

  • info@haciendapinsaqui.com

  • (593-6) 2946-116

  • (593-6) 2946-117

  • (09) 5889 2274

  • Otavalo - Imbabura - Ecuador